Cuando no se comparte el sofá, la conversación ocupa otro lugar. A veces la llamada termina siendo un resumen del día. Otras hay ganas de hablar, pero cuesta encontrar por dónde.
Organizar una boda obliga a tomar muchas decisiones. Algunas de las que afectan a la vida compartida tienen poco que ver con ese día y merecen su propia conversación.