Cuando una relación empieza, casi todo está por descubrir. Eso hace que conversar resulte fácil, pero también puede llevar a encadenar preguntas como si estuviéramos rellenando una ficha: trabajo, familia, viajes, música, comida favorita.

Preguntar por historias, no por datos
Una historia cuenta más que una etiqueta. En lugar de «¿eres familiar?», puede ser más interesante «¿qué tradición de tu familia conservarías siempre?». En vez de «¿te gusta viajar?», preguntad por un viaje que cambió algo.
Preguntas para empezar
- ¿Qué pequeño detalle hace que te sientas a gusto con alguien?
- ¿Qué etapa de tu vida recuerdas con más cariño?
- ¿Qué plan sencillo te parece perfecto para un domingo?
- ¿Qué has aprendido de relaciones anteriores que ahora valoras?
- ¿Qué cosa te entusiasma y casi nunca tienes ocasión de contar?
- ¿Qué te gustaría hacer más durante los próximos años?
No adelantarse diez capítulos
Conocer a alguien no exige resolver en la tercera cita todas las preguntas sobre convivencia, hijos, dinero y futuro. Hay temas importantes, claro, pero el ritmo también forma parte de conocerse.
La conversación debería dejar curiosidad para la siguiente vez, no la sensación de haber completado un formulario.
También podéis jugar
Cuando las preguntas vienen de una tercera fuente, desaparece parte de la presión. Ninguno de los dos parece estar llevando una agenda. Por eso los juegos de preguntas para parejas funcionan especialmente bien al principio.
Para seguir hablando
DESVELA permite elegir experiencias con distintos niveles de cercanía. Podéis empezar por algo ligero y decidir vosotros hasta dónde queréis llegar.
