No hace falta estar en crisis para sentir que una pareja habla siempre de lo mismo. La vida cotidiana tiene una enorme capacidad para ocuparlo todo: trabajo, horarios, casa, hijos, compras, planes y mensajes pendientes.

Siete territorios que casi siempre dan conversación
Recuerdos. Cambios personales. Futuro. Deseo. Familia. Decisiones. Situaciones imaginarias.
No son categorías cerradas. Son puertas. Un recuerdo puede llevar a hablar de familia; una pregunta sobre el futuro puede terminar en una conversación sobre trabajo.
Recuerdos
Preguntad por escenas, no por resúmenes. «¿Cómo fue tu adolescencia?» es enorme. «¿Qué lugar de tu adolescencia recuerdas con más claridad?» es más fácil de habitar.
Presente y cambios
Una de las preguntas más útiles es qué está cambiando ahora. Qué interesa más, qué preocupa menos, qué se está replanteando cada uno.
Futuro e imaginación
No todo tiene que ser un plan. También podéis imaginar: un año sabático, una ciudad distinta, un proyecto imposible o qué haríais con una semana completamente libre.
Cuando no sabéis por dónde empezar
Usad una pregunta externa. El azar quita responsabilidad a quien introduce el tema y evita la sensación de «tenemos que hablar».
Para seguir hablando
DESVELA organiza estos territorios en experiencias para que no tengáis que decidir de qué hablar. Elegís el momento y vais desvelando preguntas una a una.
