Preguntas para parejas: conversaciones que merece la pena tener

Hay parejas que llevan unos meses juntas y parejas que llevan media vida. En las dos puede ocurrir lo mismo: llega un momento en el que las conversaciones empiezan a repetirse.

Qué tal el día. Qué hacemos este fin de semana. Qué cenamos. A qué hora llegas. Quién recoge esto. Qué tenemos mañana.

Hablamos mucho, pero no siempre hablamos de nosotros.

Las preguntas para parejas pueden servir para salir de ese terreno conocido. No porque haya que convertir una cena en un interrogatorio ni porque una pregunta vaya a cambiar una relación. Simplemente porque hay cosas que rara vez aparecen solas en una conversación.

Un recuerdo que nunca habías contado. Algo que echas de menos. Una idea sobre el futuro. Una inseguridad. Un deseo. O una opinión de la otra persona que dabas por supuesta y resulta que no conocías tan bien.

A veces basta una buena pregunta.

¿Qué preguntas hacerle a tu pareja?

Depende mucho del momento de la relación y, sobre todo, del momento de la conversación. No es lo mismo una pareja que acaba de conocerse que dos personas que llevan quince años juntas. Tampoco apetece hablar siempre de cosas profundas. Hay noches para reírse, otras para recordar y algunas en las que surge una conversación que ninguno de los dos esperaba tener.

Por eso tiene más sentido pensar en distintos tipos de preguntas que buscar una lista interminable: profundas, divertidas, íntimas, incómodas, para parejas nuevas, para quienes llevan años juntas, para conocerse mejor o para hablar del futuro.

Preguntas profundas para parejas

Una pregunta profunda no tiene por qué ser dramática. Puede hablar de felicidad, miedo, decisiones, familia, recuerdos o de cómo nos imaginamos dentro de unos años. Lo que la hace interesante es que obliga a detenerse un poco antes de contestar.

¿Qué parte de tu vida actual no imaginabas hace cinco años?

No hay una respuesta correcta. Y probablemente la parte interesante llegue después de la primera respuesta. Este tipo de preguntas funciona especialmente bien cuando hay tiempo, tranquilidad y ganas de escuchar.

Preguntas para conocer mejor a tu pareja

Conocer a alguien no termina cuando sabemos dónde nació, qué música escucha o qué comida le gusta. Las personas cambian. También cambian sus prioridades, sus miedos, su relación con el trabajo, lo que esperan de los demás o aquello a lo que ya no están dispuestas a renunciar.

¿Hay algo que hace unos años era muy importante para ti y ahora ya no lo es?

Este tipo de preguntas tiene sentido tanto al principio de una relación como después de muchos años. Quizá especialmente después de muchos años.

Preguntas para parejas nuevas

Cuando una relación empieza hay mucho por descubrir y, normalmente, muchas ganas de hacerlo. Pero conocer a alguien no consiste en recopilar datos. Las buenas preguntas permiten descubrir cómo piensa la otra persona, qué valora, qué recuerda con cariño o qué espera de una relación.

¿Qué pequeño detalle hace que te sientas especialmente a gusto con alguien?

Preguntas para parejas que llevan años juntas

Cuanto más conocemos a una persona, más fácil es pensar que sabemos lo que va a responder. Y empezamos a preguntar menos. Pero alguien con quien llevamos diez años no es exactamente la misma persona que conocimos hace diez años. Nosotros tampoco.

¿En qué crees que hemos cambiado más desde que estamos juntos?

Puede que coincidáis. Puede que no. Ahí empieza la conversación.

Preguntas íntimas para parejas

La intimidad no empieza ni termina en el sexo. También está en aquello que cuesta explicar, en lo que nos hace sentir vulnerables, en cómo queremos recibir afecto o en cosas que deseamos y rara vez verbalizamos.

¿Hay alguna forma de cariño que te gustaría recibir más de mí?

Preguntas incómodas para parejas

No todas las buenas conversaciones son cómodas. Dinero, celos, límites, familia, sexo, prioridades, renuncias o futuro pueden abrir asuntos que solemos dejar para otro día. Una pregunta incómoda no debería utilizarse para tender una trampa ni para demostrar quién tiene razón. Si ya sabemos qué respuesta queremos escuchar, probablemente no estemos preguntando de verdad.

Preguntas divertidas para parejas

También hay que pasarlo bien. No todas las conversaciones necesitan descubrir una vulnerabilidad escondida. Las preguntas divertidas permiten imaginar situaciones absurdas, recuperar anécdotas o descubrir pequeñas manías que quizá nunca habían salido.

Si mañana pudiéramos despertarnos en cualquier lugar del mundo, pero tuviéramos que quedarnos allí un mes, ¿dónde elegirías?

Preguntas sobre el futuro en pareja

Hablar del futuro no significa necesariamente hablar de boda, hijos o hipotecas. También puede significar preguntarse cómo queremos vivir, qué queremos aprender, dónde nos gustaría estar o qué queremos conservar de nuestra vida actual.

¿Qué te gustaría que siguiera exactamente igual entre nosotros dentro de diez años?

Cómo hacer preguntas sin convertirlo en un interrogatorio

La cantidad importa bastante menos que el contexto. Diez preguntas seguidas pueden resultar agotadoras. Una sola, en el momento adecuado, puede ocupar media hora. Escuchar también forma parte del juego. Y hay otra regla sencilla: poder pasar. No todas las preguntas apetecen siempre.

Una pregunta es solo el principio

Una buena pregunta no es necesariamente la más ingeniosa. Es la que provoca otra pregunta. Y después otra. La que hace que alguien diga «espera, ¿por qué dices eso?» o «eso no lo sabía». Ahí deja de importar la pregunta original. Ya estáis hablando.

DESVELA: una pantalla y dos personas

DESVELA es una aplicación de conversaciones para dos. Elegís una experiencia, aparece una pregunta y los dos respondéis. No hay puntos, ganadores ni respuestas correctas. Podéis quedaros hablando todo el tiempo que queráis o pasar a la siguiente.