Un pequeño cambio de dinámica puede hacer que la conversación empiece de otra manera. Lo interesante no es acertar: es escuchar una respuesta que no habías imaginado.
A menudo no faltan temas. Falta salir del recorrido habitual. La conversación puede empezar por algo que está pasando ahora, sin necesidad de encontrar una pregunta brillante.
Organizar una boda obliga a tomar muchas decisiones. Algunas de las que afectan a la vida compartida tienen poco que ver con ese día y merecen su propia conversación.
Cuando no se comparte el sofá, la conversación ocupa otro lugar. A veces la llamada termina siendo un resumen del día. Otras hay ganas de hablar, pero cuesta encontrar por dónde.