Sabes cómo toma el café y qué película no soporta. Quizá también das por hecho qué quiere hacer con su tiempo. Pero algunas respuestas cambian sin hacer ruido.
Al principio hay mucho por descubrir y cierta tentación de preguntarlo todo. Pero una cita no necesita parecer una entrevista para comprobar si alguien encaja.
Cuando no se comparte el sofá, la conversación ocupa otro lugar. A veces la llamada termina siendo un resumen del día. Otras hay ganas de hablar, pero cuesta encontrar por dónde.
Organizar una boda obliga a tomar muchas decisiones. Algunas de las que afectan a la vida compartida tienen poco que ver con ese día y merecen su propia conversación.