Hay parejas que hablan todos los días y, sin embargo, hace tiempo que no tienen una conversación de verdad.
La mayor parte de nuestras conversaciones cotidianas tienen una función práctica. Organizamos horarios, contamos algo del trabajo, decidimos qué cenamos, hablamos de los hijos, hacemos planes o recordamos algo que hay que comprar.
Hablamos. Mucho, incluso. Pero podemos pasar días sin preguntarnos qué estamos pensando, qué nos preocupa, qué nos hace ilusión o qué ha cambiado dentro de nosotros.
La conversación en pareja también necesita espacio para todo eso. No hace falta sentarse frente a frente y anunciar que vamos a tener «una conversación importante». Muchas de las mejores empiezan con una pregunta que no esperábamos.
¿De qué hablar con tu pareja?
Probablemente de muchas más cosas de las que parece. Cuando conocemos mucho a una persona dejamos de hacer preguntas porque creemos conocer las respuestas. Pero las personas cambian. Cambian las prioridades, los deseos, los miedos y la manera de entender determinadas cosas.
- Algo que ha cambiado últimamente.
- Un recuerdo que nunca habíais compartido.
- Una decisión de la que os sentís orgullosos.
- Algo que os gustaría hacer juntos.
- Una parte de vuestra relación que queréis conservar.
- Algo que echáis de menos.
- Cómo imagináis vuestra vida dentro de unos años.
Cuando parece que ya habéis hablado de todo
Al principio todo es información nueva. Con el tiempo dejamos de preguntar. La curiosidad inicial va dejando paso a la familiaridad. Pero conocer mucho a alguien no significa haber terminado de conocerlo.
¿Hay algo en lo que hayas cambiado de opinión durante los últimos años?
Si alguna vez habéis pensado «ya sabemos todo el uno del otro», quizá el problema no sea que se hayan acabado los temas. Quizá hace tiempo que no aparecen preguntas nuevas.
Temas de conversación para parejas
No todas las conversaciones tienen que tener la misma intensidad. Hay días para hablar del futuro y otros para discutir durante diez minutos sobre cuál fue el peor corte de pelo de vuestra adolescencia. Ambas conversaciones tienen sitio.
Recuerdos, amistad, familia, deseos, decisiones, dinero, viajes, sexo, futuro, trabajo, miedos, pequeñas manías o situaciones imaginarias pueden cambiar la manera en la que nos vemos.
Cómo tener conversaciones profundas en pareja
No existe una fórmula. Intentar que todas las conversaciones sean trascendentes puede hacerlas artificiales. Las conversaciones profundas suelen aparecer cuando se juntan tiempo, atención, una pregunta suficientemente abierta y la sensación de que podemos contestarla sin ser juzgados inmediatamente.
También ayuda no tener demasiada prisa por pasar al siguiente tema. Si una respuesta abre una conversación interesante, la siguiente pregunta puede esperar.
Escuchar también es conversar
Mientras la otra persona responde, muchas veces estamos preparando nuestra propia respuesta. Escuchar de verdad exige algo diferente: dejar terminar, preguntar por algo que acaba de decir y aceptar que quizá la respuesta no sea la que esperábamos.
Cómo mejorar la comunicación en pareja
La comunicación en pareja es un asunto mucho más amplio que hacer buenas preguntas. Hay desacuerdos, formas diferentes de expresarse, momentos en los que uno quiere hablar y el otro no y temas difíciles. DESVELA no sustituye ese trabajo ni pretende hacerlo.
Pero existe una parte mucho más cotidiana que sí podemos recuperar fácilmente: la curiosidad por la persona que tenemos delante. Preguntar. Escuchar. Contar algo que nunca había surgido. Descubrir que habíamos dado por supuesta una respuesta equivocada.
La rutina también entra en las conversaciones
Cuando pensamos en la rutina de pareja solemos imaginar hacer siempre los mismos planes. Pero también podemos caer en una rutina al hablar: las mismas historias, los mismos temas, las mismas discusiones. Romperla no exige necesariamente preparar una noche espectacular. A veces basta con introducir algo inesperado en una noche completamente normal.
Hablar del pasado, del presente y del futuro
Incluso después de años juntos quedan historias que nunca aparecieron. Hablar del pasado permite conocer a la persona que existía antes de nosotros. El presente admite preguntas mejores que el automático «¿qué tal estás?». Y hablar del futuro permite descubrir expectativas antes de convertirlas en certezas que nunca hemos comprobado.
¿Qué es lo que más espacio está ocupando últimamente en tu cabeza?
Cuando una conversación se atasca
No todas las preguntas funcionan. Puede que una persona no tenga ganas de responder o que el tema llegue en mal momento. Poder saltarse una pregunta hace que las demás sean más fáciles de responder. Una conversación voluntaria siempre será más interesante que una conversación forzada.
Preguntas que abren conversaciones
Hay preguntas que buscan información y preguntas que abren espacio. Las dos son necesarias. La diferencia es que probablemente solo una de ellas termine llevándonos a una conversación que no habíamos previsto.
Si queréis empezar por una pregunta, podéis explorar nuestra página de preguntas para parejas. Si preferís introducir un poco de juego, también podéis ver juegos para parejas.
DESVELA: una pantalla y dos personas
DESVELA es una aplicación de conversaciones para dos. Elegís una experiencia, aparece una pregunta y los dos respondéis. No hay puntos, ganadores ni respuestas correctas. Podéis quedaros hablando todo el tiempo que queráis o pasar a la siguiente.
